Sekula ez erortzea

Sekula ez erortzea, kontu zaila da hori; 
behin bakarrik erortzea, ezinezko mirari.

Bidegurutze horretan, okerreko bidea 
hura dela jakin arren, zaila da ez hartzea.
behin sartutako lekuan, pausoa beti ustel. 

Zain daude hutsune horiek, zure zangoen gose, 
imanak metalari lez, beti deitzen zaituzte.

“Ez naiz berriz eroriko”, erraten du xaloak; 
xalo-xalo erortzen da: gero hartzen du loak.

Irristatzeko aukeran, hitz bat bada sobera,   
hasperen desegoki bat, isiltasuna bera.

“Erne nago eta adi, isilik eta geldi”,   
ohartzerako berriro, goitik behera erori.

Erortzen denak nahi luke, han behean sarea, 
horren ordez izaten du, gehienetan sardea. 

Ekibokatu zaleak, berriz nahiko du jausi,   
erortzea bizilege dela baitu ikasi.    

Amildegiaren ertzak badu erakarmena,   
ertzean ibili denak, ertzean nahi du dena.

Sekula ez erortzea, kontu zaila da hori;   
behin bakarrik erortzea, ezinezko mirari.

"Hotzikarak" (Elkar, 2016;
Escucha la canción aquí

El blues de Mr. Suerte


Hubo una vez un músico
llamado Suerte,
–su nombre era el caudal,
su nombre era la fuente–.
Como lo tuve delante
frente a frente,
lo contaré aquí
ante toda mi gente.


Su mujer cantaba
en un coro de monjas.
¿Quién la dejaba embarazada?
No faltaban apuestas:
el Espíritu Santo
con las botas puestas;
y lloraban en sus cunas
seis niñas sus gestas.


Músico honesto,
amante dispuesto,
ávido jugador de cartas,
siempre en su puesto.  
Cultivó amores,
se da por supuesto:
el solaz de la carne
nunca le fue impuesto.

Conciertos dio mil,
cobrando poco o nada:
sus bolsillos estaban
llenos de telarañas;
muchas más monedas
sin duda hallarán
en una barraca de ferias
en boca de las ranas.

Su feudo era el bar
–su natural arena–,
no conocía el escenario
ni la gloria eterna.
Entre humo y pesares
su voz se entrena…
Más disfrutaría un cuervo
enjaulado en la trena.

La euforia del alcohol,
¿quién no la conoce?
También hubo momentos
de alegría y goce:
amigos tuvo pocos,
no llegaban a doce…
¿Alimañas pedigüeñas?
Cientos de ellas, cada noche.

¿Tumbado en el ataúd?
También allí le gustaría tocarla
–algo palpitante a poder ser,
pero no la guitarra–.
Una sonrisa surge,
se le ilumina la cara…
Si el gallo un blues
al amanecer cantara…
¡hasta que no sea libre la noche,
no nos afeitaremos la barba!

Tarde de madrugada
la tormenta se avecina,
la tempestad se apodera
de la calle y la cantina.
Dos y dos son cuatro
–¡matemática divina!–,
pero si se trata de whiskys…
un coche descarrila.

Hipnotizado por el ruido
del limpiaparabrisas
su coche quedó totalmente
hecho trizas…
El temporal lo acogió
en sus brazos, quizás,
su cuerpo multiplicado
en gotas de lluvia lisas.

Aquí acabó la historia
del señor Suerte,
en su recuerdo un blues
cantaré alto y fuerte.   
Hágase su voluntad
más allá de la muerte:
haberte conocido a tiempo,
ésa fue mi suerte.

Del disco "Astirtitan" (2014)

Noches sin gloria

 
No esperamos ser laureados,  
pero tampoco nos digan a qué
hemos de aferrarnos.
Los mendigos duermen en la calle,
indiferentes al monólogo pétreo de las estatuas:
nuestra fiesta es de carne y hueso,
nada de esperanzas fatuas.
Enterrados hasta el fondo,
–deshonrados en el fondo–,
bien sabe el olvido cuál es nuestro credo.
Si la noche es ciénaga, de nada servirá lo que haga…
Si la noche es tierna, bienvenido sea lo que venga…
Aire puro interrumpe el humo del cigarro;
aspira y suspira, con eso basta y sobra.
Ve en paz, aunque el desgaste de la jornada
nos borre la sonrisa,
y que no falte un gesto de ternura
con el que aliviar la prisa.  
A cada cual lo suyo
–¿tanto pido mientras huyo?–.
Cuánto más fácil:  
para mí lo mío y para ti lo tuyo…
Haz  que la mugre del día se deshaga
entre susurros,
desvístete despacio:
la noche tiene razón
tras todos esos muros.
Despréndete de las palabras,
deshazte de tus garras;
olvida todo ropaje,
y deja que lo que pase entre los dos,
desnudo pase.
Un espejo honesto y  sincero:
el reflejo leal
que de tus ojos espero.
Si la noche es ciénaga, de nada servirá lo que haga…
Si la noche es tierna, bienvenido sea lo que venga…

"Astirtitan" (2014)
Escucha la canción aquí